domingo, 22 de julio de 2012

APATEANDO LA CIUDAD



Diez de la mañana y mi cuerpo, inexplicablemente, me pide guerra.

Hace días que he empezado mi puesta a punto, con la firme decisión, esta vez si, de perder unos kilos. Dentro de cuatro meses hay que estrenar obra y hacer de la Piaf requiere perder peso o resultar patética.

Diez de la mañana y única alternativa para no echarme atrás, vestirme rapidísimamente, calzarme en firme, tomar un café de pie y salir corriendo.
Al abrir la puerta para salir un susurro desde la habitación de mi hija.
-mamá a donde vas?
-a patear
-estás loca …

En la calle ya un poco de calorcito y sol. Aprovecho las rutas sombrías de camino al paseo.
El pueblo, desierto; apenas alguien paseando al perro o de vuelta de la Maricola con los cruasanes para el desayuno.

Coroso está más poblado, el paseo se ha convertido en el paradigma de los que hacen ejercicio y a pesar de mi teoría de que pasear por allí engorda, (no hay más que fijarse en que todos los que te rodean están sobrados de kilos), no queda otra.

Me sorprende el placer inmenso del silencio, remezclado con el aire fresco del mar, pese al sol, el olor a algas y salitre, y algún que otro chillido de gaviotas.

Casi todos los que se cruzan en mi camino van equipados de pinganillo y música y me pregunto como pueden desperdiciar la ocasión de ese silencio que te proporciona la oportunidad de conectar con tus propios pensamientos. Será que cuando una ya está tan acostumbrada a oir música a todas horas, agradece mucho más concentrarse en el sonido de la propia respiración, del latido de tu corazón, de la voz de tu cerebro, repasando y a la vez resolviendo con una extraordinaria fluidez los problemas que horas antes parecían inabordables.

En la playa, tumbados sobre la arena, tapados con sacos de dormir, grupos de dorneiros, recuperándose de una noche de jran premio do certamen de cansión de tasca …

Media hora a paso fuerte y el sudor asoma , me refresca, se convierte en un perfecto lubricante para mis piernas, mis pies que piden más y que parecen volar.
Me cruzo con una chica que lleva el pelo recogido y echo de menos algo que sujete el mio alborotado, pero pienso al notarlo pegándose a mi cara sudorosa, seguro que hasta resulto sexi y me sonrío.

En mi recorrido algunos grupos de jubilados despotricando contra el gobierno y la bajada de las pensiones y vuelvo a sonreírme y recuerdo  las palabras de la Fabra en el parlamento…¿no sois vosotros quienes lo habeis votado? Pues…

Ya de vuelta, cruzando la ciudad hacia mi casa, compruebo lo que me decía Humberto, mi amigo, entrenador personal y promotor de mi nueva aficción deportiva, cada día costará menos y se te hará poco.

Paso por delante de la marquesina del autobús y veo a un superviviente de la noche tumbado “de esa maneira” sobre el banco, rodeado de cinco chicas que le cantan a coro con una entonación tan perfecta que parece profesional, “lindo Gatiiiito , parece una bola de pieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeel “

Cuando entro en casa, podría freirse un huevo sobre mi cara. Necesito al menos un rato para  desprenderme de mi ropa mojada y meterme en la ducha. Mis endorfinas están disparadas y mi estado de ánimo en el punto más alto.
Claro que podía humberto, pero gracias por habérmelo recordado.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sabia que tenias mucha madera,solo te faltaba el empujoncito.No te sobra nada de nada,o no recuerdas el piropo que en forma de silbido a tu paso,ya casi llegando a casa.
Un biquiño muy grande,Campeona.

David Fouler dijo...

Un saludo de escritor. Sigamos viajando.
http://davidfouler.blogspot.com.es/

Alberto Hugo Rojas dijo...


MIS MEJORES DESEOS PARA EL NUEVO AÑO
FELIZ 2013

ALBERTO HUGO ROJAS
http://albertohugorojas.blogspot.com.es/2012/12/hagamos-un-2013-justo-para-todos.html