lunes, 3 de agosto de 2009

ENSUEÑADA segunda entrega



Ayer por fin me he puesto de nuevo a pintar.
Aunque no he dejado de hacer garabatos para el cole y los carteles de teatro, en el fondo de mis profundidades sabía que llevaba tres años sin hacerlo en serio.

Plantarse delante de un lienzo pendiente no es facil, una se enfrenta de pronto a todas sus inseguridades, al miedo de no acordarse de como se mezclan los colores, a echar a perder un proyecto empezado del que no se puede hacer copia de seguridad, a haber perdido pulso, destreza, técnica y recursos.

Cada vez que he pintado un cuadro he tenido una especie de sensación, al terminarlo, de que aquello no podía ser obra mía, y cuanto más me gustaba el resultado, más me sorprendía el haber sido capaz de hacerlo, de ahí mi miedo a echarlo todo a perder y no ser capaz de repetir o de recuperar lo conseguido.
Así que he tenido que convencerme a mi misma de que merecía la pena el riesgo y al final me la he jugado en pro de una idea que me rondaba hacía tiempo en la cabeza.
Siempre me ha fascinado el atrevimiento cromático, esos cuadros en rojo, negro y blanco que atrapaban mi mirada y era mi asignatura pendiente, así que he modificado el fondo negro hacia el rojo por que quería un pelo negro y me he lanzado directamente al último paso, o sea, el rostro, porque necesitaba saber que podía superar lo que para mi era lo más dificil, la expresión,( los que pintamos sabemos lo facil que es cagarla ahí). Ahora sé que, aunque faltan muchos retoques, está bajo control.

El miedo a haber perdido práctica mezclando color ha desaparecido. La primera paleta ha ido al fregadero con un montón de pintura asquerosamente sucia, la segunda albergaba una extensa colección de "blancos sucios" que me han devuelto la confianza y el control sobre la luz.

Me pregunto, en este momento, mientras voy escribiendo, por qué necesito contaros todo esto.
Si alguien hiciera una entrevista a un pintor, seguramente se centraría más en cuestiones puramente técnicas, pero en este momento y para mi, lo más intenso de este proceso, no es el color, ni el trazo, ni la habilidad, sino el modo en que cada una de estas cuestiones ha generado en mi diversas reacciones emocionales.

Recuerdo hace años, cuando hablaba con mis amigos de pintura, comentaba el estado emocional que te invade cuando pintas, solamente comparable al "subidón" que te produce el sexo, el deporte, o el subirte a un escenario. (pura adrenalina, está claro).
A medida en que a trazos minuciosos o compulsivos, de un trozo plano de tela empastada va emergiendo una imagen que antes solo existía en tu cerebro, la respiracíon va progresivamente acelerándose, el corazón late más deprisa, los sentidos se agudizan... y cuando por fin, te retiras un par de metros para ver lo que ha pasado y te gusta lo que ves, piensas, como siempre, que eso no puede ser obra tuya, que ha sido suerte o casualidad.

Mi cuadro ha variado. Hace un par de días le comentaba a mi amiga Nera, que no sabía si había progresado o retrocedido pero en todo caso, he sacado a pasear los pinceles que ya les iba haciendo falta un poco de aire.

PDT.(Por cierto, me encantaría saber si mis amigos-visitantes-pintores, tienen también experiencias "extrasensoriales" cuando pintan o es que yo soy un bicho raro, jajaja)



6 comentarios:

Arena dijo...

Bueno a mi lo que me ha pasado es que al terminar el cuadro y verlo desde otra distancia he pensado... esto no era lo que yo queria pero.... no está nada mal, solo es... distinto, y eso si, un placer verlo acabado!!

Por cierto, hace mucho que lo dejé.

Un beso

Opaito dijo...

Pinta el cuadro bien, me gusta, creo que me ganas y que terminarás antes que el mío.

Yo también tengo subidones, se me altera el ritmo cardiaco y la respiración y cuando me retiro veo si está lo que quiero o la cosa no va bien.

Ya que me gustaria tener tiempo, mucho tiempo, creo que la pintura me ayuda en poner mi mente en calma y reposar mis nervios.

Espero la próxima foto con ganas.

Beso

Clara dijo...

No tenía idea de todas esas sensaciones que experimenta el que pinta. Hice mucho tiempo teatro y, es cierto, cuando uno actúa frente al público, ¡mamma mía!, un torrente de adrenalina recorre todo el cuerpo... por eso entiendo a lo que te refieres.
El cuadro te quedó precioso.

Anónimo dijo...

Bueno no soy pintora, mas bien emborrono el papel si lo intento. Así que no puedo hablar de las experiencias que cuentas.
Pero el cuadro me gusta, como todos los tuyos.
Lo que me transmite este cuadro, ese abrazo a sí misma.....
Cuantas veces, en la intimidad de nuestro dormitorio, después de un día de lucha con la vida.... hacemos ese gesto. Como queriendo conseguir fuerzas para el siguiente combate.
Sigue pintando. Espero el día en que pueda ver una exposición tuya in situ y no por internet.

Muchos Besos


Carmen

Calenda dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios y por el empujoncito moral.
Carmen, un beso fuerte.

Deybi dijo...

Mira que hermosura de cuadro. Tienes mucho arte para esto. Seguro que sí.