domingo, 5 de abril de 2009

¿POR QUÉ LEEMOS?

Hace un rato estaba leyendo la última entrada literaria en los opaítos y me han entrado ganas de reflexionar sobre el tema de la lectura.

Muchas veces, los padres de mis alumnos, e incluso los amigos con hijos, me preguntan, suponiendo que, como profe, podría recomendarles una lista de acciones para que sus niños se aficionasen a leer, y es ahí donde me doy cuenta de que no existe una fórmula mágica, ni siquiera una línea de actuación que genere lectores.
El argumento más común por parte de los padres es: ”en casa tiene un montón de libros, no le falta de nada, nos ve leer, y sin embargo…pasa.”

Más de uno pensará que desvarío si digo que las razones por las cuales uno se engancha a la lectura parecen distar de lo que normalmente damos por habitual, (libros atractivos, imitación de los adultos que leen, campañas de animación a la lectura en los colegios, visitas de escritores…imposición de la lectura como ejercicio escolar…y un largo etcétera de acciones que en casa o en el cole solo dan como resultado una reacción puntual pero no duradera.)

A lo largo de estos años, he observado algo que muchos de mis amigos, lectores empedernidos, tienen en común. Escuchando las razones por las cuales empezaron a leer he llegado a la conclusión de que en muchos casos, el mecanismo no ha sido la abundancia de libros, ni el aprecio por la lectura transmitido por sus mayores sino precisamente algún tipo de click que ha prendido la mecha haciendo que lo anterior arda y que probablemente tenga que ver con una carencia o lo que es más interesante, el modo inteligente e imaginativo de actuar ante ella.

En este punto de mi escrito he hecho una pausa para hablar con dos de mis amigos más lectores, Alcoyana y Case, y recabar su opinión sobre el tema, sobre todo en lo que respecta a lo de la carencia porque soy consciente de que mi teoría puede ser, no solo discutible sino mal interpretada.

Alcoyana afirma ser un producto de animación a la lectura por vía familiar-materna. Su madre le dejaba tebeos en la cuna porque le gustaban los colorines y veía a su abuelo fumando y leyendo el periódico cada día (felicidades Alcoyana por haber dejado el tabaco).También menciona como negativo la obligatoriedad de leer en el cole lo que le mandaban las monjas, que distaba mucho de sus gustos, pero donde se centra la conversación es justamente en lo diferencial, “el click”.

Casi al unísono y recordando la canción de Mecano “el cine” y la película de Woody Allen “La rosa púrpura del Cairo”, en las que la protagonista, vive una vida llena de emociones a través de las historias que ve en el cine, hemos desarrollado la teoría de la carencia como punto de partida. El paralelismo es perfectamente válido, y no se trata de decir aquí que algunos buscamos en los libros el modo de evadirnos de nuestra vida rutinaria lo cual nos clasificaría, en una interpretación superficial, como personas insatisfechas o con una pobre existencia. Creo que, justamente al revés, algunos alimentamos nuestra imaginación en una “fuente” inagotable de experiencias, pensamientos, sentimientos e historias que nos permiten vivir muchas vidas diferentes a la nuestra.

La protagonista de “La rosa púrpura del Cairo” no tiene una vida ni más ni menos tediosa que el resto de sus convecinos, lo que la diferencia de ellos es su capacidad para intuir la vida que se le ofrece más allá de la pantalla y disfrutarla.

Elegimos universos totalmente opuestos al nuestro que nos permiten dejar atrás,durante un rato, lo que de nuestra vida no nos satisface, o elegimos historias con las que nos identificamos y de las que esperamos encontrar una variante que nos de un recurso emocional añadido y una pista para mejorar la propia o resolver nuestros problemas.

“Ningún problema puede ser resuelto por el mismo nivel de conciencia que lo creó.
Albert Einstein

¿Esquizofrenia? En absoluto. Es la magia que nos engancha a los que estamos en el mundo del teatro, que nos enriquece, amplia nuestro punto de vista, nos enseña a ponernos en la piel de otro y ¿por que no asumirlo? Nos ayuda a sobrellevar algunas veces lo que no nos gusta de nuestra vida.

En el caso de mi amigo Case, que afirma haberse aficionado a la lectura de pequeño porque sus padres tardaron un poco en comprar la televisión, el click ha sido el mismo, un modo de teletransportarse a otros universos, mecanismo que a lo largo de los años se ha sumado a una personalidad extremadamente curiosa, ávida de saber, del conocimiento por el conocimiento . Pero en sus propias palabras, el hecho de haberse sumergido y vivido literalmente en el mundo de “Terra media” de Tolkien, le ha permitido sobrevivir a la locura en su época de estudiante universitario y desde entonces es consciente de que la teoría de la carencia resuelta con un recurso añadido es más que cierta.

Cuanto más se aproxima uno al sueño, más se va convirtiendo la Leyenda Personal en la verdadera razón de vivir.
Paulo Coelho (De El Alquimista).

Cuando yo empecé a leer, a mis cinco años, en mi casa no había libros, ni hábitos de lectura, ninguna persona de mi entorno leía y sin embargo, yo era una lectora compulsiva que tuvo la suerte de caer en un colegio donde, no solo había una buena biblioteca sino que además se permitían llevar libros a casa, con lo cual yo devoraba historias que completaban los niveles de emoción que mi mente requería.

Luego está, y como añadido, el conocimiento que nos aportan los libros, el enriquecimiento que supone el contacto con el buen hacer de quien escribe y el placer de compartir opiniones sobre lo leído con otros lectores, el unificar nuestras mentes en un nivel al que los demás, por desconocimiento de su auténtico valor, o por pereza, no acceden. Ellos se lo pierden.

En fin, espero no haberme enrollado mucho con un tema que daría mucho más de si y que espero que suscite, en los que me leen en estos momentos, una reflexión sobre sus razones para leer. Me encantaría sumar a las de mis amigos y a la mía propia, vuestras aportaciones sobre ello.

Con respecto a mi experiencia como profe y promotora de hábitos de lectura en mis alumnos, intentaré que sea otro día, puesto que el tema es igualmente interesante y por si mismo requiere un comentario aparte.
Os dejo un abrazo, un par de vídeos interesantes(el de La rosa púrpura del Cairo no he podido conseguirlo en español , pero en italiano queda muy simpático) y mi deseo de buena lectura a todos.



El cine-mecano

4 comentarios:

Montse dijo...

En mi caso crecí viendo a mis padres, tíos y abuelo, siempre pegados a libros, algo que mis hijos han visto también y son 3 lectores incansables.

Hay cosas que no son materia de los profesores. Los padres lo tenemos más fácil pero si no hay costumbre en casa, excepto los catálogos del cÇarreflux, pues es más difícil.

Besitos encanto

ALCoYaNa dijo...

Ya lo hemos hablado esta mañana. Quien sabe que es aquello que nos motiva a empezar a leer, puede ser cualquier cosa pero sea lo que sea, bienvenido sea porque nos descubre miles de mundos donde bucear, donde descubrir nuevas historias.

Opaito dijo...

Creo que la mejor manera de que los hijos lean es el ejemplo, yo he leido mucho y siempre he procurado que mis hijos lean, con frecuencia les regalo libros.

Desde pequeño vieron libros, muchos libros, de todo tipo, no le hago ascos a ningun tipo de lectura, aunque ultimamente me he vuelto perezoso y no leo muchos libros. Pero mis hijos si que siguen la costumbre de la lectura.

A veces me da vergüenza que el ejemplo que yo les daba, me la den ellos ahora a mi, jajaja.

Besito

Graciela dijo...

jajaja Calenda diciendo y haciendo.
En mi casa no hubo TV hasta que cumplí 12 años...en mi escuela una biblioteca impecable (aún hoy), en mi casa mucho para leer.
Luego de recibirme de maestra y no ejercer en las escuelas, seguí leyendo y leyendo, siendo socia de la biblioteca de mi ciudad, comprándome libros, novelas de amor en una época. Recorría las librerías, buscando libros usados.
Fui mamá siendo grande (27 años), a mis hijas siempre les he regalado libros...ahora compartimos y discutimos lo que no dejan. Ellas están en la universidad, la mayor ha empezado a armarse de una pequeña biblioteca, Lucy creo que seguirá por el mismo camino.
Nunca he creído que solo la escuela es la encargada de instruír a los niños, estar al lado de ellos, acompañarlos dá buenos frutos!!!...tiempo: trabajé siempre, no soy perfecta pero lograba hacérmelo...besitos!!!