lunes, 16 de febrero de 2009

TODOS SOMOS MARTA


Estos días todos hemos sido Marta.
Cuando yo era pequeña, nos enseñaban nuestros padres de quien debíamos protegernos. Bastaba con alejarnos de los desconocidos, no acompañarlos si nos preguntaban por una dirección, no aceptar golosinas de extraños ... era todo tan sencillo...

¿Como podemos convivir con la angustia de que nuestros hijos puedan estar en peligro, rodeados de sus propios compañeros de instituto o de pandilla?
¿Como no preocuparnos de que estén a las tres de la mañana, a las diez de la noche, a las tres de la tarde en la calle con sus propios compañeros después de ver lo que está pasando?

Siempre he sido de esas madres que prefieren abrir las puertas de su casa a los amigos de mis hijos, por eso de que la buena gente se detecta de un modo intuitivo y la mala también, pero incluso así, como podemos estár seguros de no equivocarnos?

Muchas de las agresiones a niños son producidas por personas de su propio entorno, lo cual aun nos crea más inseguridad.

Cuando yo era una adolescente, una riña con un noviete se limitaba a un mal rato, un mal cruce de palabras y como máximo al sufrimiento de los cotilleos de ambos entre sus respectivos amigos.

Todos nos preguntamos que es lo que ha pasado, que hemos hecho mal, que hemos enseñado a nuestros chicos, siendo como hemos sido una generación que ha nacido pacifista, que ha dejado de comprar juguetes bélicos, que ha permitido o prohibido libertades a nuestros hijos siempre con el diálogo por delante.

Todos nos preguntamos en estos días el por qué de esta sinrazón y de donde han emergido estos monstruos con los que nuestras hijas comparten aula, cafetería, parques y jardines.

Hablar de endurecer las penas es lo primero que se nos viene a la cabeza, pero... sirve de algo? puede reparar el daño una vez hecho? hay algo que disuada a un enfermo social que no conoce otro medio de conseguir lo que quiere que la violencia?

Se habla también de encontrar el modo, los recursos para modificar desde la educación, este tipo de conductas, y supongo que sociólogos , psicólogos , educadores, padres, medios de comunicación tienen mucho trabajo por delante.

Estos días todos hemos sido Marta, ahora todos somos su padre, su madre, su abuelo, sus amigos, sus vecinos, el mundo entero en un grito unánime, ¡basta ya!

5 comentarios:

Alijodos dijo...

NADIE PUEDE REPARAR EL DAÑO HECHO...LA CARCEL ES UN CONSUELO MENOR...EN ESPAÑA NO SE EDUCA DESDE HACE DECADAS...ASI NOS VA...NOSOTROS TENIAMOS TIRACHINAS Y PISTOLAS Y MIRA...

Opaito dijo...

Dolor, tremendo dolor, el de su familia, el de todos nosotros. No hay palabras para expresar ese dolor.

Los que hemos perdido a un hijo sabemos bien cuanto es el dolor, pero de esta manera tan cruel, ya lo dije en otro blog, hay aún menos palabras que puedan expresarlo, por cruel y canallesco.

Como madre expresaste muy bien los sentimientos, como educadora pusiste el dedo en la herida, el compromiso es de todos, todos debemos aprender que hacer.

No puedo añadir hoy más cosas que la que pusiste, hay días en el dolor puede más que cualquier intento de opinión y hoy es uno de ellos.

Un beso.

antonio dijo...

el hombre es el mayor enemigo del hombre.
triste.

Aspective dijo...

Ese dolor terrible, esa pérdida irreemplazable...

Comparto al 100% tu escrito y también me pregunto ¿Dónde nos hemos equivocado?

No tengo la solucion

senovilla dijo...

No nos equivocamos en nada, el ser humano es así, aquí y en cualquier lugar del mundo.

Tenemos que evolucionar y aún no ha llegado ese momento, un viejo profesor me decía que los instintos están ahí adentro y que ser un buen hombre consiste en reprimirlos.

Saludos Cordiales y me alegro de que sigas con este rincón tan especial