Si es que este Cabreado solo se cabrea con los malos y en cambio es un personaje encantador y complaciente. Gracias Cabreado por tu regalo y gracias, como no, a Opaíto por tu gestión sin la cual no hubiera podido ser.
Como siempre voy contracorriente y pienso al revés que los demás, hoy quiero confesar que yo de mayor no quiero ser maestro.
Aunque hay un dicho popular que reza “vive mejor que un maestro” yo digo en voz alta que a mi entender, eso es mentira. Cómo estos tienen dos meses de vacaciones en verano, navidades, semana santa y muchos puentes más fiestas locales, nos creemos que están to el año tocándose los huevos, o el chichi; pero pa mí que no es verdad.
Tengo un par de amigotes con los que estudiaba de pequeño, que se dedican a la enseñanza y cuando coincidimos y hablamos de trabajo siempre me dicen lo mismo, ¡anda que no tienes tu suerte de no ser maestro cojones!. Y es que por lo que me cuentan, para ser hoy maestro, además de tener la carrera, hay que echarle más valor que Jesulín, estar preparado al máximo mentalmente, ser licenciado en tolerancia para no darle un par de patadas en los huevos a algún padre, llegar siempre al cole harto de comer para no tener la tentación de comerte un día a un niño crudo y estar siempre con el bujero abierto porque sabes que cualquier día te la pueden clavar.
Para mí que con los maestros se está cometiendo una tremenda injusticia en este país. Si en tiempos franquistas se asimilaban como leales al régimen, miembros militantes de las hordas fascistas, defensores acérrimos de las reglas morales y religiosas de la madre iglesia católica….. Si antes Pepe era Don José y Cloti Doña Clotilde, ahora por desgracia se les tacha de progresistas engreídos, vagos remunerados e ignorantes de su profesión. De llamarles Don Fulano se ha pasado a decirles ¡mira tú!, pero más grave aún es que antes se dedicaban a intentar enseñar y hoy tienen que procurar que los padres entiendan que a sus hijos hay que educarlos en casa y enseñarles en la escuela; difícil papeleta.
No soy de los que digo que todo tiempo pasado fue mejor, pero si opino que a lo que la enseñanza respecta hemos retrocedido mucho; no por culpa de los maestros, que estos son gente mucho más preparada, más dialogante, menos inflexible, más independientes y por supuesto más solidarios con sus alumnos. Lo digo por los padres, por nosotros, que parece que los profesores de nuestros hijos se han convertido en objeto de la ira de nuestro resentimiento pasado.
Aún recuerdo la de cosquis que nos llevábamos en el colegio por no saberte la tabla de multiplicar, no llevar los deberes terminados, o si se te ocurría hablar en clase mientras explicaban una lección te cascaban un reglazo en toa la mano que te llevabas dos horas rascándote hasta que te hacías sangre. No creo que esta fuera una fórmula para enseñar a los niños, ni para mantener disciplina; tampoco creo que lo sea ahora, pero pasar del extremo de que los maestros peguen a los niños a que los niños peguen a los maestros, como por desgracia ocurre y alentado probablemente por los comentarios paternos de “da tu antes de que te den”, ya nos da un detalle de cómo vamos.
Probablemente los mismos padres tengan la culpa de estos cambios. Antes nuestros padres, cuando eran llamados al cole, siempre iban con la mosca detrás de la oreja temiendo que barbaridad habría hecho el niño, ahora también van preparados, pero aleccionados por los críos que seguramente les han dicho que el profe la tiene tomada con él, que no sabe explicar las cosas y que le pone tantos deberes que no tiene tiempo ni para ver la tele. Claro está, un padre ver agobiado al niño por culpa del maestro es como si te levantaran las uñas de los dedos, ¡que a mi hijo no hay quien lo toque!, pero no le importa quién le puede tocar en el botellón del fin de semana del que llega a casa a las cuatro de la mañana.
Recuerdo muchas veces que, en desgracias familiares que me ocurrieron , mis profesores y profesoras volcaban en mi todo su cariño y sentimiento. Más de una vez me llevaban a sus casas como muestra de apoyo y solidaridad y se veía normal, pues en nuestra educación personal las enseñanzas de nuestros maestros iban más allá de la pura escolar. Un maestro era como parte de la familia a la que profesábamos cariño y respeto. Si hoy a un profesor se le ocurre hacerle una caricia o llevar al crío a su casa para ayudarle en sus estudios, corren el riesgo de que le metan el sambenito de pederasta o maricón, lo que le arruinará su carrera y su vida.
Podría seguir enumerando y contando cosas de lo que sufren los profesores y de la parte de culpa que tienen los padres, así que no me extraña que la enseñanza sea uno de los colectivos más afectado por la depresión, la fatiga psíquica y el estrés. Si yo al lado de un par de niños cabroncetes me entran ganas de ahogarlos a la media hora, no veas lo que tiene que ser pasarte cinco horas tratando con estos becerrillos y pensando el cuidado que tienes que tener para que no se enfaden encima algunos de sus padres.
No, yo no quiero ser maestro, es un trabajo de alto riesgo y hay que tener muchos huevos y aún más afición para torear en esas plazas
Pena de sociedad esta, que hagan a una devoción un trato rastrero y miserable. Es injusto que personas que estudian para dedicar luego sus conocimientos y sus fuerzas en instruir a nuestros hijos, que se emocionan al ver a estos ya de adultos hechas personas de bien como si fueran sus propios hijos, que sufren junto a sus alumnos los fracasos que estos tienen, que montones de días se llevan para casa los problemas de los niños y el sufrimiento que algunos viven en su casa, que tienen que soportar durante horas la mala educación de nuestros hijos, cuando nosotros no la aguantamos ni media hora, para que luego en sentido peyorativo sigamos diciendo que los maestros “viven del carajo”.
Po no Opa, yo no quiero ser maestro.
Grr ¡¡ay oma!!
13 comentarios:
weno señó cabreao ma cantao leé tu entrá.y killo ta supe shula.yo si kiero sé maestra..pero maestra bloquera como útedes.un saluo y bezote de una gaita.ahmm un plasé de verte en radio_ciberia
No_Va
No puedo añadir nada Cabreado, lo has dejado muy claro. De todos modos a mi me gusta ser maestra, que le vamos a hacer, a pesar de todos esos marrones que mencionas, los niños, al final son muy agradecidos y te dan muchas satisfacciones,además de enseñarte cada día cosas que desde el mundo de los adultos hemos olvidado. Muchísimas gracias por tu entrada, que ha vestido de gala mi humilde blog. Un abrazo
Aun con un estilo más moderado y me alegro de ello creo que nuestro Cabreado ha dejdo un bonito post.
Me alegro que se portara bien porque me tenia las carnes abiertas desde que me dijo que te envió un articulo.
Un beso Calenda y felicidades al Cabreado.
jaja Opaíto, yo tampoco las tenía todas commigo, pero , ¡¡que coño!! quien no se arriesga no cruza la mar y de todos modos, lo diga como lo diga, el Cabreado es una apuesta segura.
Ole ole y ole con el cabreao. Lo que me he reido con tu entrada y cuánta razón que tienes.
Yo me gané algún que otro cosqui por buena y lo que está claro que lo que menos quería es que mi madre se entersase porque encima cobraba dos veces...
Hoy en día estamos acabando con los niños con tantas tonterias que le estamos inculcando.
Besitos
Yo soy maestra, me encanta serlo...te deja una satisfacción enorme. Claro, hay que tener muchísima paciencia y sobre todo mucha vocación y también como se dicen en el post hay que lidiar con los papás, que en época acutal son "Padres obedientes, hijos tiranos", por desgracia los padres (no generalizo) son demasiado condescendientes con sus hijos. Pero... de lo que estoy completamente segura es que, los niños, adolescentes o jovenes de hoy son el futuro de cada nación.
Y para concluír con el comentario jamás se debe golpear a un niño, ellos no entenderán con golpes...con los golpes lo único que ellos aprenderan será a ser agresivos.
Y yo tampoco.
Y prefiero no ahondar en el tema porque posiblemente acabaría liándome y diciendo cosas que no vienen a cuento.
Pena de sociedad que para mear se la coge con papel de fumar, y pena de juventud maleducada y consentida.
Desde luego que la culpa es nuestra, de los padres, pero qué hacer si unos padres hoy poca más autoridad tienen sobre sus hijos que un maestro.
bueno yo que pensaba unirte a mi proyecto jajajaja...los padres no entendemos que la escuela instruye y la casa educa...ahí está la cuestión a resolver en los próximos años.
He sido una niña muy mimada en el colegio, como dices tal vez se daban cuenta del calvario de mi hogar???...grande Cabreado, saludos Calenda!!!
Has tratado un tema, que por desgracia esta muy en boga, por desgracia de los propios maestros...A los maestros aparte de todo lo que tu has dicho, no se les deja enseñar en el colegio ni hacer sus trabajo...Antes hay mil chorradas que el propio trabajo del maestro...Y que decir de los niños que estan abandonados a su suerte desde un aula matinal hasta altas horas del atardecer diario, sin una minima caricia materna/paterna...Luego llegan las vacaciones y cuando ya se acaban los campamentos de verano y los abuelos no pueden hacerse cargo de los niños pues los niños, inevitablemente se tienen que quedar en casa, y claro este es un trabajo que los padres no saben hacer por que el sistema se lo ha suplantado...Y que ocurre entonces? a despotricar de los maestros, que si tienen muchas vacaciones, todo ello por que les cuesta cargar con sus propiosd hijos...Increible. Por lo demas decirte que me ha encantado pasarme por tu blog...te tengo fichado ya vale? Saludos.
Saludo a todos:
Yo como un zopenco me puse a estudiar para maestro. Luego decidí que no quería serlo pero de todos modos terminé la carrera porque había que terminarla. Ahora quiero trabajar en otra cosa. Mi familia me presiona para que trabaje de profesor porque todos ellos son maestros "que se vive muy bien, los beneficios, las vacaciones" y todas esas cosas. "Asegure su futuro" me dicen. ¿Pero de que carajos me sirve mi futuro si un largo presente lo voy a vivir mal, rodeado de grupos de cuarenta cabronazos hora tras hora? Eso es mal vivir. Ellos porque ya están retirados, en su tiempo era mucho más fácil. Y aunque fuera fácil, no quiero. Así que a hacer puñetas tíos y tías.
Yo tampoco quiero ser maestra. Me gustaria poder salir de este trabajo. Pero claro, ahora con la crisis que hay todos me dirian que estoy loca. Y con dos hijos pequeños, una hipoteca, que irresponsable... Como madre me encanta criar a mis hijos, y aunque acabe agotada no me importa. Pero CRIAR a 25 o 30 niños que no son tuyos... y encima mal valorada, estresada y requemada...
Estudiaria otra carrera, pero no encuentro mi vocación. Así que no me importaria montar un negocio, una tienda... Por favor, si alguien ha dado el paso de dejar de ser maestro (teniendo o no las oposiciones aprobadas) por cualquier otro trabajo, que me de algún consejo. Muchas gracias.
A mi tambien me pasa lo mismo, estoy harta de ser maestra y me gustaria cambiar de empleo...
Yo también lo dejaría si no estuvieran las cosas tan mal. Pero entre la presión de mi familia para que siga y los años que he perdido estudiando las oposiciones... como para dejarlo ahora q "por fin" he empezado a trabajar. Pero lo dejaría sin pensarlo dos veces si tuviera otra opción. Se me hace cada día más difícil aguantar burlas, mofas y faltas de respeto y educación durante 5 horas al día... Saludos a todos los sufridores
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